jueves, 2 de mayo de 2013

"No es un buen día para llevar mochila, chaval" Crónica del 25A


“Chaval, no es buen día para llevar mochila” esta fue la explicación que, de forma jocosa y quitando algo de tensión al asunto, me dio uno de los policías que cercaban el Congreso cuando me dirigía Alcalá abajo a cubrir lo que ocurría en ese temido 25A. En realidad no fue solo eso, además me dedicó un saludo castrense por repetición y un registro a mi mochila “ilegal” corto pero exhaustivo, mi funda para el objetivo se convirtió en un momento en una bolsita peligrosa.

Guillermo Cid Rodríguez/ 25A
Llegaba bastante tarde a la Carrera de San Jerónimo, gracias a las nuevas plataformas de breaking news, Twitter, iba conociendo minuto a minuto la situación en Asalta el Congreso, nada mostraba una lucha campal ni mucho menos un acercamiento al objetivo de la protesta precisamente decían lo contrario. Cuando llegaba a Sol no creía que llegara ni siquiera a encontrar a algún manifestante con ganas de jarana todavía. Sol estaba igual que siempre, con sus turistas, sus consumistas, sus artistas y, como no, también con sus 6 lecheras guardando la Casa de Correos.

Guillermo Cid Rodríguez/ 25A
De ahí caminé hasta el Congreso, toda calle aledaña o cercana estaba cercada. Pregunto a los cuerpos de la UIP que se agolpaban en cada bocacalle, ninguna oportunidad para cruzar la calle, la poca ayuda que me daban era la de mandarme Atocha abajo, según los Cuerpos de Seguridad del Estado la forma más rápida de llegar al otro lado. Desobedeciendo enfilé la Calle de Alcalá dirección Cibeles y encontré más de lo que esperaba, creo que no fui el único. Un grupo de fotógrafos, algunos aficionados, otros profesionales, recorrían las calles buscando algo que llevarse al objetivo y en la Plaza de Cibeles nos lo encontramos de frente. Tras el llamativo incidente con el UIP  (Unidad de Intervención Policial) parecía que la cosa estaba más que controlada, en realidad lo estaba, pero hacia buen tiempo y la gente que había secundado la convocatoria de la Plataforma ¡En Pie! asumió, casi mejor que los propios convocantes, que esta jornada no se podía acabar con dos carreras mal dadas.
  

Convocatoria ¡En Pié!: https://plataformaenpie.wordpress.com/25a/ 

La gente que quedaba en aquella calle Alcalá vacía de coches, la gran parte de los madrileños evitaba ese 25A acercarse lo más mínimo al entrono del Parlamento, se agolpaba frente a unas unidades policiales que se veían en clara superioridad y querían acabar con esto de la forma más rápida, silenciosa y ordenada posible.  No esperaron mucho para volver a cargar buscando dispersar a en grupúsculos a los dubitativos manifestantes. El ánimo decaía y con un poco más de presión acabarían una jornada que en poco o nada se pareció a lo que presuponían.

Guillermo Cid Rodríguez/ 25A
Pocos se enfrentaban de forma directa a la policía, muy superior en todos los sentidos. Algunos se dispersaban y buscaban la espalda los antidisturbios, otros, la mayoría, buscaba un lugar por donde salir, o al menos por donde alejarse de la batalla. El metro era un hervidero y la calle se convirtió en un peligro para viandantes  que no eran pocos, turistas, conductores, autobuses etc. La calle no estaba cortada y, aunque no había demasiado tráfico, la situación era bastante esperpéntica. La imagen más paradójica, era la de un autobús descapotable lleno de turistas y los manifestantes gritándoles, en un ingles bastante básico. “This is the Spanish dictature” ellos miraban con una mezcla de extrañeza y diversión turística.

Guillermo Cid Rodríguez/25A
La policía iba embotellando a los pocos que resistían a ambos lados de la avenida. Policías salían de cada callejuela, repartiendo a diestro y siniestro con pocos miramientos. Los negocios, acostumbrados, parece, a estos “actos”, cerraban con toda tranquilidad y algunos ni eso, solo esperaban a que eso como siempre pasara, como si de una tormenta de primavera se tratara. Recogían terrazas salían a ver como caía y miraban con  indiferencia a lo que ocurría.

Así encontramos a los empleados del CBA (Círculo de Bellas Artes) bromean con la gente, con los fotógrafos “desde la azotea se tienen que hacer unas fotos alucinantes”. Ellos por si acaso cierran las puertas, más que nada para evitar que gente se refugie dentro y se monte una escena que espante a la clientela que, como siempre en aquel edificio, era bastante numerosa. No tenían ninguna prisa en cerrar y como vemos en la foto casi posa para los fotógrafos mostrando que todo está controlado. Solo es otra manifestación más. Poco después la cosa empeora y es que aparecen más policías de cada calle aledaña y rodean a la gente que va quedando. Aún más peligro, la gente cruza sin miramientos y acaban parando el tráfico ante la posibilidad de atropellamiento. Son las 20:30, la situación se vuelve insostenible y el desánimo cunde entre los pocos que aun buscan conseguir algo con la protesta.

La mayoría se va dirección a Sol muchos con la cabeza gacha y otros con la idea de que esto solo ha sido el principio de una primavera larga y quizá fructuosa para sus intereses.


Guillermo Cid Rodríguez/25A
Algunos quedan todavía en las calles, son en su mayoría muy jóvenes con capuchas y bragas y sabiendo perfectamente lo que hacen. Arrojan contenedores y los queman, van preparados como avisaba ¡En Pie! Y tienen muy claro que de la calle los tienen que echar, ellos no se irán. Estos chavales, la mayoría bien organizados, son en algunos casos también un peligro para los fotógrafos, saben lo que les puede pasar y gritan a los que buscamos informar para que desaparezcamos de allí o que solo nos fijemos en los de enfrente. “No manipuléis, fotografiar a los de enfrente que son los opresores”. La queja viene de un joven que vigila mientras dos compañeros rompen un adoquín suelto de la calle para armarse.

Tras ellos otros jóvenes queman un contenedor y lo arrojan al centro de la Gran Vía, junto al edificio de Metrópolis, las UIP se dirigen directamente hacia allí y despejan la calle Alcalá. Los jóvenes, muchos vestidos de negro, desaparecen por callejuelas y la normalidad vuelve a la zona.

A las 10 de la noche la Plataforma ¡En Pie!, que al principio dijo que no pararía el 25A, desconvoca a través de su cuenta de Twitter @ocupaelcongreso el acto y así se pone fin a un 25A con muchas lecturas.



La marcha hacia la Puerta del Sol es un ejemplo de esas múltiples visiones que tiene el día. Entre los manifestantes en su mayoría aparece la decepción pero en parte también reina la tranquilidad la concentración no ha acabado como todos los medios apuntaban y eso muchos lo agradecen. A parte de estos, algunos, más que decepcionados, están cabreados, como generales en guerra, intentan devolver a sus soldados al frente con nulo éxito y sacian su cabreo con gritos hacia todo y todos que se silencian con miradas de soslayo e indiferencia. Pero la lectura más clara y aplastante es la que uno ve cuando llega a  una Puerta del Sol llena de gente que pasea, compra y vive totalmente al margen de lo que ocurre y sucede 500 metros más abajo, burbuja social, cansancio, miedo, incredulidad, ignorancia, mentalidad española o un poco de todo pero nadie ahí tenía el mínimo interés en saber lo que ocurría
El 25A deja claro que esta sociedad, de momento, no esta preparada para algo como lo que se planteaba.

Guillermo Cid Rodríguez/25S

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